IX

Conversamos…

No sé cómo ni de qué,

pero conversamos.

No ha de sentirse en peligro

porque lo miro…

Antes que esconderse,

elige estirar y contraer

su tronco de goma,

jugar con el largo de

sus antenas disfrutando –se diría-

de su magnífica natural lentitud.

Carnadura translúcida

sostenida en la cima

de mi pulgar.

Seguro y vulnerable,

pese a todo.

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