VII

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Bella es la luz
cuando decrece el día
en un fárrago súbito 
de sombras.
Sobre el florero de secas flores
moteadas por el polvo
se interna el crepúsculo
ungido apenas del color
del vino.
Vibra de luz
el escondrijo de hojas
y tallos marchitos
recordando la corteza
ahíta de verde que fue
y desliza sus dedos de 
cristal amarillo
por el pálido violeta
de unos pétalos minúsculos.
Entonces, de pronto,
resuena aquí el sabio
quejarse del tiempo.